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Metrosexual y Dandi todo en uno.

Cuando coges a un bebé en brazos te embarga un sentimiento de felicidad y admiración ante la perfección de esa personita tan diminuta e indefensa a la vez.

Mi madre siempre ha sido (y es) muy exagerada para la limpieza y si es respecto a sus hijos, dicha exageración es aún más superlativa si cabe.


Cuando salíamos siendo mi hermano Miguel un bebé, siempre iba cargada con pañales de sobra, 3 baberos, 3 mudas, cremas y productos de higiene por si acaso se producía algún incidente como soltarse el vientre, vómitos o simplemente, se manchaba mientras le dábamos de comer. Por eso Miguel Ángel siempre iba impoluto, inmaculado y bien perfumado de modo que cuando lo cogías en brazos, te entraban unas ganas tremendas de achucharlo y comértelo a besos.

Quizás éste sea uno de los motivos que más haya calado en la personalidad de Miguel Ángel o también, puede ser que lo traiga en los genes; en cualquier caso a él, no le gusta marcharse, ni verse sucio, su disgusto es tan fuerte que puede alterarse demasiado apareciendo los trastornos de conducta.

Cuando se ha manchado las manos coge el pañuelito de papel que siempre lleva en el bolsillo y se lo pasa repetitivamente por la palma hasta que aquellas desaparecen. Ahora gracias a las toallitas húmedas nos libramos de muchos apuros ante cualquier mancha.

Cuando está resfriado y se nota algo en la nariz, nos dice "co, co" para indicarnos que le ayudemos a sonarse la nariz porque tiene mocos.

Miguel A. Guerrero echándose bronceador.
Después de la ducha siempre hay que ponerle su crema hidratante corporal. Lo que comenzó siendo un cuidado de la piel porque a él se le reseca mucho, pasó a convertirse en algo imprescindible. Cuando terminamos de extendérsela, él se huele los brazos intensamente y sonríe dando su aprovación.

Así mismo, después del afeitado le echamos su bálsamo para evitar la irritación de la piel. Él se queda quietecito mientras se la extendemos bien para que quede totalmente absorbida. La colonia se la damos a él porque sabe manejar el bote mejor. Lo abre, dirige el pulverizador hacía su mano y lo pulsa, se refriega las dos manos y se las pasa por la cara y acto seguido se las huele intensamente, y vuelve a sonreír.

El desodorante y el protector labial son otros productos que no pueden faltar en su higiene diaria. A Miguel se le agrieta mucho los labios, sobre todo en invierno y hay que tenerlos bien hidratados.
Miguel A. Guerrero
La crema de manos de aloe vera ayuda mucho a sus pies y manos. A sus pies porque debido a su forma de caminar se le suelen crear durezas y la hidratación diaria hace que las mismas se puedan eliminar mejor. Respecto a las manos hay que decir que Miguel tiene como costumbre pasar las manos por todos sitios, da igual que sea la pared de casa como la tapia de la calle. El tacto es algo muy acusado en él junto al olfato porque todo lo que coge, lo huele. Así que sus manos son rudas pero las cremas hacen que no lo sean tanto y la piel esté más suave.

Dicho todo esto, os podéis imaginar que Miguel cuando sale a la calle, ya sea para ir al cole como para ir a casa de la vecina siempre va limpio y muy perfumado, por lo que tenemos un verdadero  y moderno metrosexual en casa. Y si a eso le añades su cortesía porque es un chico que le gusta saludar a la gente y a muchos le da la mano pues resulta que, además, tenemos a un dandi.... Lo miremos por donde lo miremos es un genio y figura.


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