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Entradas

Un misterio por resolver

C orría el año 1997, era otoño y un nuevo curso escolar en el Colegio de Educación Especial San Pelayo había comenzado su andadura. Miguel Ángel tenía de nuevo a Adela, su profe del año anterior. Era una mujer muy atenta con los niños, agradable y gran profesionalidad. Ella había conseguido que Miguel Ángel le ayudara a trasladar por el colegio a los niños en sillas de ruedas, cuando él nunca ha podido ver cerca una silla de ruedas o un cochecito de bebé. También había logrado que interviniera en una obra de teatro sin que llorara y pudo pintarle su carita utilizando sus propias manos a modo de pincel-caricia. Consiguió así mismo que distinguiera alimentos frescos como el tomate, el huevo, el pimiento o las partes de su cuerpo y cara. Adela había conectado muy bien con Miguel y él, por su parte, la adoraba. Un día, los jardineros encontraron en el patio del colegio una arqueta abierta, su tapa había sido desplazada, algo que era muy difícil de hacer puesto que era de hormigón y su...

¿Aversiones?... ¡controladas!

T odos los chicos tienen aversiones a ciertos objetos y personas. Hay que distinguirlas de aquellos miedos que provocan pánico, impidiendo la continuación de vida diaria y como resultado aparece un trastorno en la conducta. Como pueden ser vértigos, pánico a las aglomeraciones de gente, al contacto físico, a camillas sanitarias, etc... Las aversiones son repulsión, repugnancia, hostilidad, resentimiento hacia personas o cosas. Teniendo en cuenta esto, Miguel Ángel tiene varias aversiones muy claras desde pequeño: a las sillas de ruedas o carritos de bebé, a los ruidos estridentes, a las gafas y al pelo rubío platino largo. Ante las aversiones de nuestros chic@s debemos comprender y organizar su mundo para que éstas vayan poco a poco desapareciendo. Quizás con la suficiente antelación y orden se puede prevenir la aparición de muchas de ellas. Lo importante es no angustiarnos porque todo lo que sintamos, ellos lo captarán y se contagiarán, por ello es necesario guardar la calm...

Dolor de una madre

N o quisiera que este post fuera mal interpretado porque el dolor es muy personal y da igual que sea de una madre o de un padre. Tampoco pretendo insinuar qué hay que hacer pues las situaciones vividas por cada persona son únicas y por tanto, lo que aquí se relata es una solución a un caso concreto. Con "Dolor de madre" tan solo quisiera manifestar la preocupación, el sin vivir que tiene una madre en concreto: la mía. No hace falta decir que todas las madres y padres se vuelcan con sus hijos, sean con síndrome de down, con autismo o con cualquier otra discapacidad. Cada uno realiza su rol como mejor puede y sin lugar a dudas, el amor es el gran protagonista. Sin embargo, el amor está íntimamente ligado al sentimiento de protección y este exceso interés en proporcionar protección, es lo que lleva a muchos padres a tener una preocupación inmensa sobre lo que le deparará el futuro a sus hijos. Muchos disponen con antelación quiénes quieren que sea el tutor de sus hi...

Nace Plaza de Empleo

S aliendome un poco de la dinámica de este blog, hoy quiero hablaros brevemente de una página llamada Plaza de Empleo. Ha nacido hace muy poquito pero tiene grandes proyectos en mente y en el corazón.  Imagen de portada por cortesía de Admr “Equipos Manos Unidas” en FreeDigitalPhotos.net                                                   Integrado por personas que lo único que les mueve es poder ayudar a la gente a encontrar un trabajo digno para salir de situaciones angustiosas. Unas personas que en su tiempo libre se dedican a buscar empleos por las webs y compilarlos para ofrecerlos sin pedir nada a cambio. Unas personas que cuando van por la calle miran escaparates pero no por sus productos ofertados, sino buscando si hay algún cartel que ponga "se necesita ayudante" y cogen el móvil "click", foto al canto para no perder ningún dato y poder ...

En breve vuelvo.

S é que llevo mucho tiempo sin escribir y sois muchos los que leéis mis post, por eso quiero disculparme por esta larga ausencia.  No es por falta de motivación ni mucho menos. Tan solo estoy viviendo unos momentos de gran saturación laboral que me impiden atender adecuadamente a T.E.A. con-sentido. En breve vuelvo con vosotros y con la pilas cargadas. Gracias por seguir aquí.

Un día cualquiera

E n el día a día nos enfrentamos a intentar hacer los días llevaderos y sobre todo, anticipándonos. Nos levantamos con la misma rutina para que él sepa que va a venir a continuación: primero ir a baño, después desayunar y después limpiar dientes.  Esto dicho así parece sencillo y rápido pero realmente no lo es. Para estas tres cosas necesitábamos más o menos entre 30 a 40 minutos. ¿Por qué? Porque mi hermano lo que más le costaba era controlar el esfinter, le cuesta orinar o como nosotros decimos "tenemos que dejar que se concentre". Esto ocurre desde que toma medicación para la ansiedad y para su hiperactividad. Antes de eso, pedía ir al baño voluntariamente. Desde entonces, se lo tenemos que recordar o simplemente, tenemos establecidos unos horarios para ir al baño: al levantarse, antes de almorzar, por la tarde y antes de dormir. Y, parece que lo lleva bien. Lógicamente eso no quita que de vez en cuento nos llevemos sorpresas inesperadas y que otras, nos lo pida él ...

Hermanos: ¿segundos padres?

S in duda estamos ante un tema que me toca muy de lleno ya que soy hermana de un chico con autismo. ¿Mis sentimientos respecto a mi hermano? dejando a un lado el primero y más importante, un amor inmenso hacia él, pues he pasado por distintas etapas a lo largo de mi vida. Cuando mi hermano nació yo iba a cumplir 14 años y para mí, mi hermano iba a ver cumplido sus sueños y los míos que yo nunca pude conseguir. Él era como un proyecto. Todo cambió cuando nos dijeron a los 7 días de nacer que tenía síndrome de down. Mis proyectos se derrumbaron pero se construyeron otros... ayudaría a mi hermano a hacer todo lo que quisiera e intentaría que llevara una vida "normal". Conforme fue creciendo nos dimos cuenta que sus habilidades cognitivas iban en detrimento y si cuando tenía dos añitos los psicólogos nos decían que él llegaría a ser normal porque anduvo casi con la edad que lo hacen los demás niños y hacía muchas cosas en su mismo tiempo, no mantuvo esa línea de aprendizaje. ...