Ir al contenido principal

Siete años, un universo.

    Ya hacía tiempo que no escribía nada en el blog pero, con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, me he animado a escribir un poco sobre la vida de Miguel Ángel en estos últimos siete años, y que aunque parezca poco tiempo puede ser un completo universo. 

Miguel Ángel paseando por el parque (diciembre 2026)
Paseando por el parque.








    Miguel Ángel ya tiene 42 años y ciertamente, parece mentira, pero vamos viendo cómo la vida va dejando huella en su estado físico. No solo son las arruguillas, o las canas, es su estado físico en general. Se le va notando que se cansa más. Antes, salíamos y andábamos muchísimo y ahora, al ratillo, nos dice que para "casa", es su manera de decir que está cansado. 

    Se acuerda muchísimo de sus hermanos, y en la Residencia nos nombra todos los días, en su manera de manifestar que quiere venirse con nosotros, supongo que en parte es porque con nosotros tiene la rutina muy marcada, donde sus peluches y sus películas son el centro de su actividad. A veces, para que no esté tan cerrada esa rutina, vamos a merendar a algún sitio, o vamos a visitar a nuestros tíos, y él va con agrado, de hecho, ver a mis tíos le da mucha alegría siempre, es muy cariñoso con ellos porque él mismo es el que abraza a mi tía mientras ella le da besos, y es que con pocas personas es tan demostrativo como con ellos.   

Visita a mis tíos.

    
    Además, su salud ha tenido algunos altibajos importantes, ha pasado por 2 neumonías, una por aspersión producida por un ahogamiento mientras comía, y otra, le produjo una deficiencia renal, la cuál nos preocupó muchísimo porque la carita que le vi cuando llegó al hospital, lo decía todo... era algo serio y estaba grave, gracias a dios, él reacciona siempre bien y muy rápido a los tratamientos médicos y en 6 días le daban el Alta hospitalaria.
 
    También tuvo un trombo en la pierna y desde entonces se le controla la coagulación de la sangre de forma regular y toma su medicación para ello.

    Por último, se le fracturó el húmero y solo se detectó por un leve hinchazón en la mano, al llevarlo al médico lo mandaron al hospital y allí, al hacerle la placa de RX, se reveló que tenía el húmero roto y como ya estaba soldando el hueso nos dijeron que la rotura podía llevar unos 20 ó 25 días... quedamos en shock todos, él no se había caído ni había tenido golpe alguno, no había hematoma, aún hoy día no damos crédito cómo pudo producirse y cómo pudo aguantar el dolor tan inmenso que produce una rotura. Es un enigma sin resolver.
 
Le gusta hacerse fotos con el móvil.

    Supongo que sobre estos temas volveré a escribir en otro post porque creo que a muchas familias les vendría bien saber cómo se trató posteriormente todas estas dolencias sabiendo que Miguel Ángel no habla y tiene un autismo severo.

    La vida va pasando a pasos agigantados, y ya se va notando en todos el paso del tiempo. En este último año, vio mucho a mi padre, fortaleciéndose su relación pero como mis padres se separaron cuando Miguel Ángel era pequeño, no era una figura imprescindible en su vida. Cuando estaba con mi padre, él sonreía y lo miraba buscando la complicidad en la sonrisa de su padre, y a veces de lo contento que se ponía, se alteraba y había que llamarle la atención en otra cosa para que volviera a calma. Mi padre se nos fue hace algunos meses y Miguel Ángel no ha tenido ningún trastorno en la conducta como cuando falleció mi madre, y es que, aunque nos duela, la realidad es así de simple en su vida, mi madre fue el pilar esencial en la vida de Miguel Ángel, el cordón umbilical nunca terminó de cortarse, y sin embargo, mi padre, desde que se separó, veía a Miguel Ángel en contadas ocasiones en el año, y claro, para él, su padre era como un familiar más. Su vida sigue sin más.


    
    Hasta aquí un brevísimo resumen de los trascurrido en estos siete años... Volveré para contar más detenidamente algunas de las travesuras, las rutinas y las dolencias de Miguel Ángel. Nos vemos pronto.   




Comentarios

Entradas populares de este blog

Ay! Qué dolor!

¿ C uántas veces habremos dicho esto? Me duele la cabeza, una muela, la barriga, la mano... parece muy sencillo .... pero ¿qué es el dolor? una experiencia sensorial y emocional (subjetiva) generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso (def. wikipedia). Sin embargo, ¿recordáis la primera vez que lo sentisteis? Seguramente no. Solo tenemos como muestra cómo nuestros bebés responden hacía algo que les ha hecho daño... lloran desconsoladamente. Pero nuevamente, os pregunto  a todos los que habéis tenido a un bebé en vuestra vida ¿cómo sabéis que le duele algo?... No sabemos explicarlos... quizás el observar a diario a nuestro bebé nos hace distinguir aquellos gestos o llantos normales de los que no lo son. Nuestra mente es superdotada para descubrir y analizar gestos. Hasta ahí... bien. A nuestros chic@s con autismo... muchos de ellos con poca sensibilidad hacía el dolor ¿cómo les enseñamos qué es un dolor? ...

Por ahí! .... ahí!!

E l sentido e la orientación está muy acusado en mi hermano, no sé si es nato o es porque al tener autismo, hace que recuerde las casas y calles, lo cierto es que en más de una ocasión nos ha dejado boquiabiertos de admiración. He escuchado, en muchas ocasiones, discusiones sobre que las mujeres no tienen sentido de la orientación y los hombres sí, y viceversa.... dejando atrás dicha polémica que no viene al caso, os puedo decir que en mi familia somos fifty fifty... tres tenemos un gran sentido de la orientación y tres muy poca. Claro que eso con las tecnologías de hoy en día es fácil remediarlo. Miguel A. Guerrero Mi hermano Miguel Ángel desde muy pequeñito sabía en cuanto cogíamos una calle, a dónde íbamos. Cuando paseabamos por el barrio o salíamos a comprar algo teníamos que ingeniarnos para no coger los caminos que iban hacía la casa de alguien que a él le gustaba. Porque el camino que usábamos el primer día, quedaba grabado en su mente y si por casualidad íbamos por ...