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Hogar dulcemente estructurado.

Para facilitar y mejorar el día a día de mi hermano, tuvimos que reestructurar la casa, o mejor dicho, tuvimos que "ordenarla" según el punto de vista de él.

En cada puerta de armario tuvimos que poner una foto con una pequeña representación de lo que había en su interior. En el del baño, colonia y jabón de manos. En el platero, platos. En el cajón de los cubiertos, éstos. En los cajones de la mesita de noche, arriba foto de la ropa interior, en el del medio las camisetas interiores y en el de abajo los calcetines. Así él podía saber que había detrás de la puerta y no le entrara ansiedad cuando necesitaba buscar algo.

Así juega Miguel Ángel... ordenando sus peluches y muñecos.
Algunos muebles y las estanterías tuvimos que anclarlos en la pared para que él no pudiera tirarlos en momentos de explosión. Los platos y vasos que él solía utilizar fueron sustituidos por otros de plástico.
Los pestillos de los dormitorios y del baño tuvimos que eliminarlos para que no pudiera quedarse encerrado.
Y sobre todo tuvimos que hacer fotos de todo objeto, viviente o no, que entrara en nuestra casa para que él pudiera expresarse y utilizarlos cuando encartara.

No obstante, en los colegios y unidades de día que he podido ver, añaden más precauciones para evitar posibles accidentes de los niños y es sustituir los espejos por láminas que reflejen la imagen pero que no puedan romperse y cortar. Las ventanas están muy altas para que no puedan abrirlas o romperlas y si están a una altura accesible pues son de cristales irrompibles. Escaleras con puertas de forja para que no puedan sustraerse del recinto y por supuesto, todas las entradas y salidas del centro cerradas con llave.
Es una manera de hacer un mundo más seguro y accesible a su ritmo de vida.

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