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Alzhéimer, autismo y síndrome de down

Últimamente, parece que hay más certeza en la existencia de una conexión entre el alzhéimer y el síndrome de down, aunque de esto mismo ya habló en los años 90 el neurobiólogo Huntington Potter.


Recordemos que esta enfermedad degenerativa, que fue bautizada por su descubridor, el médico alemán Alois Alzheimer, en 1906, presenta una pérdida de memoria junto con otros problemas cognitivos. Aunque la gente joven puede desarrollar esta enfermedad, es más común entre los mayores de 65 años.

Sin embargo, las personas con síndrome de down, al aumentarse su esperanza de vida en la últimas décadas, también ha provocado que padezcan ciertas patologías relacionadas con la edad, como es el alzhéimer . Se prevé que más de la mitad de los adultos con síndrome de down (un 60%) de más de 40 años, padecerán alzhéimer en su vida.

Esta relación viene establecida porque en la trisomía del cromosoma 21 de las personas con síndrome de down es donde se produce la proteína precursora de amiloide (APP) característica del alzhéimer, y que se presenta en forma de placas en el cerebro. Es decir, que los enfermos de alzhéimer comienzan a sufrir errores moleculares y engendran células con tres copias del cromosoma 21. 

Y éste no es el único vínculo, se ha comprobado de que las personas con alzhéimer poseen un número desproporcionado de células similares a las de síndrome de down (hasta el 15% de las neuromas afectados continen una copia supernumeraria del cromosoma 21).

Hay un especial interés en estudiar conjuntamente las dos enfermedades, queriéndose averiguar por qué sólo entre el 60 y el 80% de las personas con síndrome de down acabarán padeciendo algún tipo de demencia, aunque acumularán placas en el cerebro casi en su totalidad.

Estas similitudes hacen que los investigadores lo vean como una oportunidad para encontrar algo para luchar contra el alzhéimer.

Sin duda, al tratarse de una población muy específica, es recomendable que las personas con síndrome de down estén especialmente vigiladas a partir de los 40 años de edad. Estas actuaciones de vigilancia deberán ser revisiones neurológica, neuropsicológica y análisis de sangre, a veces, será necesario alguna resonancia magnética y estudio del líquido cefalorraquídeo. Lógicamente, deberá de ir acompañado con algún programa de psicoestimulación.

Hasta aquí resumido muy brevemente la relación síndrome de down y alzhéimer, pero ¿hay relación entre el autismo y el alzhéimer?

El autismo presenta un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades de comunicación, sociales, así como un comportamiento de inflexibilidad en su conducta y pensamiento.

Hace muy poco, científicos de Estados Unidos, revelaron que la toxina de un tipo de tarántula, activa las fibras nerviosas del dolor, por lo que podría ser clave para encontrar nuevos tratamientos a algunos trastornos del sistema nervioso central, como puede ser el alzhéimer, la epilepsia o el autismo.
Hasta aquí la parte más científica y médica de ambas patologías.
Sin embargo, conocemos un proyecto, totalmente inédito en España para mejorar a las personas con alzhéimer y con autismo.
Las asociaciones Alzhéimer León y Autismo, están realizando una gran labor experimental desde hace poco más de un año y hoy podemos conocer los resultados de esta experiencia piloto.

Las personas con autismo tienen una gran capacidad para concentrarse mientras que las personas con alzhéimer carecen de interés por algunas actividades. Estos comportamientos opuestos se han convertido en el eje de su proyecto. 

Compartir experiencias y actividades, ha dado muchas expectativas para encontrar terapias que puedan contribuir a beneficiar a ambos colectivos, ya que, las personas con alzhéimer manifestaron una retención en su memoria de las actividades que compartieron con los niños con autismo, manifestando su deseo de repetir estas convivencias, y éstos, se mostraron más felices, mejorando su estado de ánimo considerablemente.

Sentirse útil para unos, y sentirse más tranquilos para otros, hace que este trabajo en equipo pueda prolongarse en el tiempo para encontrar terapias alternativas que puedan mejorar las características patológicas de cada uno de estos colectivos.

Como bien he leído a lo largo del día de hoy, "no olvidemos recordar" que ellos están aquí, conviven con nosotros, que aunque parezcan que no nos conocen o no manifiesten alteración en su mirada al vernos, sienten, y el cariño siempre se puede transmitir... tanto para personas con alzhéimer, como con autismo, como con síndrome de down, el afecto y el cariño es el mejor regalo que podemos darles. No dejemos nunca de quererlos.




Fuentes:
Fundación Catalana Síndorme de Down: "Unidad de Síndrome de Down y enfermedad del Alzheimer"





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